Coherencia

by sozan

«La felicidad no es una cuestión de intensidad, sino de equilibrio, orden, ritmo y armonía.»

Thomas Merton

En ocasiones siento alegría. A veces frustración. En otros momentos siento coraje, vergüenza, compasión, tristeza o serenidad. A veces pienso que todo va a estar bien. A veces que la culpa la tengo yo, y en ocasiones pienso que la culpa es de los demás. O del universo. A veces pienso que debería haber actuado de determinada manera, o que tengo la oportunidad de hacer algo en particular. A veces lo hago, y hay veces que hago lo contrario. A veces digo la palabra justa, y en ocasiones me callo cuando debería hablar. Actúo de cierta manera frente a la presión, y de otra manera ante la injusticia. Hago ciertas cosas con ganas, y otras las hago porque tengo que hacerlas.

Nuestras vidas están fundamentalmente controladas por tres elementos: las emociones, los pensamientos y las acciones. Lo que sentimos, lo que pensamos y lo que hacemos (o decimos) forman parte de lo que somos. Lo que es menos obvio es cómo cada uno de estos elementos interactúan entre sí. Qué influencia tiene uno sobre el otro.

Cuando lo que sentimos, pensamos y hacemos (o decimos) están alineados, son coherentes, la sinergia y estabilidad de lo que ocurre dentro y fuera de nosotros es potente, transformador. Sin embargo, esto se da en general en el menor de los casos. Lo que es más común en nuestra vida es que suelen haber discrepancias entre aquello que sentimos, pensamos y lo que finalmente hacemos. Sin embargo, es importante entender que cuando hablo sobre la posibilidad de que estos aspectos estén alineados y sean coherentes no significa que sean iguales. Puedo sentir enojo, pensar que la culpa es del otro, pero actuar de manera amable. Puedo sentir coraje, pero por el contrario pensar que no lo voy a lograr, y de todas maneras intentarlo. En todos estos casos, aunque distintos, la coherencia se hace presente. Lo que realmente define la coherencia de esta interacción es el resultado final.

Sentirse de una manera determinada hace que normalmente se piense y se actúe de una cierta forma. Ciertos pensamientos inspiran acciones específicas, y fomentan emociones particulares. Diferentes acciones pueden desencadenar nuevos pensamientos y nuevas emociones. Todo está, por supuesto, relacionado.

Solemos observar la emoción, los pensamientos y acciones de manera aislada. Pocas veces indagamos en cómo una cosa condujo a la otra, y sus efectos en nuestra vida. Esta relación entre estos tres aspectos, sin embargo, conforman un fuerte vínculo que se retroalimenta a sí mismo. Emoción, pensamiento y acción se modifican e informan constantemente, y es en esta investigación, en detenerse a observar este sistema de causa y efecto, que podemos encontrar una oportunidad de profundo cambio positivo en nosotros y para los demás.

Sozan