«Grande es el arte de comenzar, pero mayor es el arte de concluir.»
Henry Wadsworth Longfellow
“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy” dice el refrán. Quizá sería bueno añadir una nota al pié que diga “Y lo que comiences hoy, complétalo hasta el final”. Haz lo que tienes que hacer, y todo lo que comienzas, finalízalo.
Terminar, completar, finalizar aquello que has comenzado es más importante de lo que imaginas, y también es más difícil de lo que en general creemos. Pueden ser pequeñas cuestiones cotidianas o grandes proyectos. Concluir algo, llevarlo hasta el final, cierra un ciclo y abre el espacio para el nacimiento de algo nuevo. Podríamos decir que es el equivalente al ciclo de vida de las cosas que emprendemos o que realizamos a diario: Nacen, se desarrollan, y finalizan su existencia.
Por supuesto esto es aplicable a cualquier actividad, por rutinaria que sea. El proceso de lavarse los dientes comienza con ingresar al baño, quizá prender la luz, tomar el cepillo de dientes, abrir el dentífrico… etc. ¿Qué significa “terminar lo que comencé” en ese proceso? Dejar el tubo dentífrico sin su tapa es el equivalente a no completar la actividad de lavarse los dientes. Si te retiras del baño y dejas la luz prendida, tampoco has finalizado por completo el proceso. Lo que comienzas, complétalo hasta el final… hasta en lo más simple. Cierra el dentífrico. Apaga la luz.
El proceso de cocinar no termina con la comida sobre la mesa, sino con los utensilios lavados, y el proceso de lavar los utensilios realmente concluye cuando cada cosa está guardada en su lugar. Es simple, pero en ocasiones imperceptible a nuestra conciencia. Llevar cada cosa hasta su verdadera conclusión es un maravilloso ejercicio de transformación personal.
Comprender cuál es el verdadero cierre de cada actividad cotidiana, y con verdadera intención finalizar cada cosa que inicias, genera un hábito positivo que tiene sin lugar a duda un importante impacto en el resto de tus actividades, quizá más complejas. Si realizas un inventario en este momento de cuántas cosas has comenzado que siguen sin resolución quizá te des cuenta de que son más de las que imaginabas. Elige una cosa de tu lista… y complétala. Luego otra.
Quita, una por una, cada cosa de tu costal de “cosas sin concluir”, e intenta no agregar más procesos inconclusos a tu bolsa. Desde lo más pequeño y cotidiano… Verás cuánta energía se libera y nuevamente se vuelve disponible en beneficio tuyo y de todos los seres.
Sozan