Curiosidad

by sozan

«La curiosidad tiene su propia razón de existir.»
Albert Einstein

Existen momentos en la vida que marcan el comienzo de algo nuevo, o algo renovado. Algunos son importantes instancias de cambio o de pasaje, como recibirse, casarse, o la llegada de un nuevo miembro en la familia. Otros se repiten con cierta frecuencia, representando instancias de renovación. El nuevo año es uno de éstos últimos. El «lunes», también. Algo nuevo, renovado, se abre frente a nosotros lleno de posibilidad… y expectativa.

La expectativa, en sí misma, como ocurre con casi todo, no es mala ni buena. El deseo de que las cosas ocurran de una manera determinada, según mis propios parámetros (limitados) de cómo deberían ser y aferrado rígidamente a los resultados esperados, puede ser en ocasiones receta para el sufrimiento y la decepción. Las expectativas en general son imposiciones de la mente y el corazón sobre la realidad, con fuerte componente de apego.

En «Consejos de un hombre viejo a la Juventud» Einstein nos enseña: «Nunca pierdas la sagrada curiosidad». La curiosidad tiene la maravillosa posibilidad de balancear, de centrar nuestro vínculo con las expectativas. La curiosidad, en especial la sagrada curiosidad, es la capacidad de relacionarnos con el proceso más profundo de las cosas, y no tanto con un resultado en particular. La expectativa se basa, fundamentalmente, en una idea fija de resultado, mientras que la curiosidad se nutre a sí misma en el camino, abierta, dejándose sorprender por la generosidad de la vida. Abierta a lo que ocurra.

Tener ciertas expectativas es necesario para operar en el día a día. Sin embargo, cuando nuestra vida se basa únicamente (o principalmente) en esas expectativas perdemos flexibilidad mental y emocional, nos volvemos rígidos, y en esa rigidez crujimos como una viga intentando soportar demasiado peso. La curiosidad, la sana y santa curiosidad, brinda flexibilidad a esas expectativas, lubrica la conexión con aquello que es posible, que es distinto y sorprendente. La curiosidad nos permite tomar contacto con el hecho de que no lo sabemos todo, y que ciertos resultados muestran su verdadera razón de ser mucho tiempo después de haber ocurrido.

Permite en este nuevo año que todas tus expectativas vayan de la mano de la sagrada curiosidad, como dos niños caminando hacia la plaza para jugar, en este caso, con la realidad de cada día.

Sozan