Enemigos Cercanos

by sozan

«La agudeza consiste en saber la semejanza de las cosas diferentes, y la diferencia de las cosas semejantes.»

Madame de Staël

Compasión, gratitud, paciencia, bondad, ecuanimidad… Cultivar estos y otros valores o formas del ser es sin lugar a duda el camino a la transformación personal y de la humanidad. Si estás leyendo esto, probablemente estés de acuerdo con esa afirmación (y si no lo estás, cuéntame por qué).

Por supuesto hay mucho por explorar en cada uno de estos conceptos, y he escrito anteriormente sobre algunos de ellos. Cada una de estas capacidades, formas de ser o maneras de actuar se presenta con diferentes matices y potencial posibilidad de cambio personal y del entorno, y con seguridad las seguiremos investigando, comprendiendo y profundizando en el futuro. Hoy, sin embargo, no voy a reflexionar sobre ninguna de ellas en particular, pero sí sobre algo que las afecta a todas: sus enemigos cercanos.

La compasión y la lástima no son lo mismo, pero externamente (y en ocasiones de manera interna) son muy similares. La generosidad y la conveniencia nos llevan a dar, a ofrecer… pero no son la misma cosa. Algo similar ocurre con la paciencia y la sumisión, la bondad y superioridad, la ecuanimidad y la apatía o indiferencia. La lástima, conveniencia, sumisión, superioridad y apatía son enemigos cercanos, íntimos, de sus correspondientes capacidades o virtudes: se parecen, pero en su esencia, su verdadero significado es parcialmente similar o totalmente lo contrario. Son «cercanos» porque están cerca, comparten similitudes, pero son «enemigos» porque atentan contra la virtud o comportamiento que emulan.

Una de las claves en el camino de cultivar las virtudes o capacidades positivas es no confundirlas con sus enemigos cercanos. En ocasiones la diferencia entre un concepto y el otro es muy notable, y a veces es sutil. La bondad y un sentimiento de superioridad, o la paciencia y una actitud de sumisión a los acontecimientos son similares en su cáscara, pero el fruto es completamente diferente.

Detenerse a observar la verdadera intención de tu manera de actuar te permite explorar la relación que tienes hoy con las maneras virtuosas de ser y actuar como son la compasión, generosidad, paciencia, bondad o ecuanimidad, y la manera en que en ocasiones te puedes descubrir de la mano con alguno de sus enemigos cercanos.

Dejarse llevar por la ilusión de aquello que se parece pero no es, te aleja de la verdadera posibilidad de cultivar el fruto de la transformación personal positiva. Proponte ver la semejanza de las cosas diferentes, y la diferencia de las cosas semejantes.

Sozan