Hermosas Mariposas

by sozan

«El secreto no es correr detrás de las mariposas, sino arreglar el jardín para que ellas vuelen hacia ti.«

Mário Quintana

Una de las realidades más contundentes y a la vez más difíciles de aceptar es que no estamos tan en control de lo que ocurre en nuestra vida como solemos creer que lo estamos. Algunos dirían incluso que no estamos en control en absoluto.

Lo que sí podemos hacer es intentar crear las condiciones más propicias para que algo ocurra. Un ejemplo que ilustra esto con claridad es el del agricultor que siembra un campo. Podemos decir que el agricultor controla el momento en el año en que realiza la siembra, o cuánto fertilizante utilizar. Controla la distancia entre semilla y semilla y su profundidad. También controla a través de cercos y alambres que el ganado no ingrese al campo sembrado. Sin embargo, aquí lo que realmente importa es el resultado de todo ese esfuerzo: la cosecha de semillas al final del proceso de nacimiento, desarrollo y maduración de la planta. Esto, lamentablemente, escapa completamente del control del agricultor…. sólo puede generar las condiciones más propicias para que ocurra de la manera deseada, y luego sólo le queda esperar a que el resultado sea lo más cercano a su ideal. Por otro lado, no sólo no controla el proceso de desarrollo de la planta, sino que tampoco controla otras variables externas que inciden en ese proceso, como la lluvia o la temperatura ambiente.

Crear las condiciones es muy diferente a intentar forzar los resultados, y creer que estamos completamente en control de la ocurrencia final probablemente no sea más que una ilusión. No podemos forzar la felicidad y el amor, pero podemos crear las condiciones para que la felicidad y el amor se expresen en nuestra vida. ¿Cuánto podemos realmente forzar a que las cosas que queremos que sucedan ocurran, o aquellas que deseamos evitar no lo hagan? Si lo pensamos detenidamente, lo único que estamos realmente haciendo es creando las condiciones necesarias para que las cosas se manifiesten o no. Luego, la realidad toma su curso.

Muchas veces intentamos lograr un objetivo con toda nuestra energía, corriendo detrás de las mariposas para atraparlas, y finalmente lo único que llena nuestra red es el cansancio, la decepción o la ira. Quizá deberíamos entonces enfocarnos en crear las condiciones, arreglar el jardín, de manera que lo que haya de ocurrir (si realmente tienen que hacerlo), ocurra. Esto no significa que no debamos planear, o que la actitud sea la de que las cosas “poco importan si en realidad no estoy en control”. Diría que es todo lo contrario: el punto es con ánimo y sin dudarlo realizar el esfuerzo, pero sin apegarse a los resultados.

Si las cosas no ocurren como esperabas, haz una pausa y observa con atención. Busca comprender sus razones y la próxima vez crea condiciones diferentes para intentar lograrlo. Debes comprender asimismo que como en el caso de la lluvia o la temperatura ambiente en la analogía del agricultor, también existen factores externos que modifican los resultados esperados.

Todo está conectado y se inter-relaciona en un maravilloso balance de acción y consecuencia. Por ello es que, si arreglas tu jardín, es muy posible que disfrutes de la manera en que las mariposas vuelan hacia las flores en tu vida.

Sozan