No Saber

by sozan

Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano. – Isaac Newton

Un antiguo cuento zen habla de un maestro que se encuentra en su camino con un monje errante y le pregunta “¿Dónde vas?”. El monje le contesta “Voy de peregrinaje”. El maestro pregunta entonces “¿Cuál es el propósito de tu peregrinaje?”. “No lo sé” dijo el monje. El maestro contestó “No saber es profundamente íntimo”.

La verdadera sabiduría no radica en el saber, sino en el ser. Saber más no nos hace necesariamente más sabios, porque el sabio no es quien todo lo sabe; sino quien puede tolerar la profunda verdad del no saber. Los místicos cristianos instruyeron a sus practicantes para que “Ingresen en la Nube del Desconocimiento con un corazón confiado”.

La verdadera sabiduría germina de la capacidad de tomar profundo contacto con el hecho de que no podemos saberlo todo, y que lo que creemos que ya sabemos puede no ser más que una interpretación personal y única de la realidad que vivimos. Es lo que podríamos llamar la “sabiduría de la incertidumbre”. La calma que nace de sabernos limitados en la capacidad de realmente comprender el incesante cambio de todo lo que nos rodea, y sin embargo estar en paz. Dejar ir el control de lo incontrolable y, como los místicos, ingresar en la nube de lo desconocido e incierto con un corazón confiado.

Vivimos inmersos en pequeñas y grandes preguntas. ¿Podré salir al parque mañana? (más allá de lo que diga el pronóstico del clima). ¿Se realizará la reunión del próximo jueves? ¿Será éste el trabajo adecuado? ¿Se desarrollarán mis hijos como adultos felices? ¿Cuándo se acabará la pandemia?

La incertidumbre nos da miedo, nos incomoda… y este miedo e incomodidad nos hace sufrir. Incapaces de realmente pronosticar el cambio, lo inesperado, lo efímero, nos encerramos en un capullo de certezas frágiles y especulaciones de la imaginación que creemos verdaderas para sentirnos seguros. La realidad es que seguimos sin saber, pero preferimos no saberlo.

Abrirse a explorar la intimidad del no saber, esa sabiduría que se hace presente al encontrar sustento en el mar de inevitable incertidumbre en el que vivimos, es un camino que podemos transitar sin prisa y sin pausa hacia el cese del sufrimiento. Permitirnos dejar ir la seguridad aparente del creer que sabemos, para abrazar la sabiduría que surge del peregrino en su caminar en la realidad de lo desconocido.

La sabiduría del no saber nos mantiene atentos, curiosos, con la mente abierta y ávidos de ver, sentir y escuchar. En el peregrinaje de nuestra vida cada paso se convierte entonces en una nueva exploración hacia un mundo de profunda transformación.

Sozan

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