«Nunca pierdas la sagrada curiosidad..»
Albert Einstein
La definición de curiosidad, según Wikipedia, es «cualquier comportamiento instintivo natural, evidente por la observación en muchas especies animales, que se refleja como un aspecto emocional en seres vivos que engendra la exploración, la investigación, y el aprendizaje».
La exploración, la investigación y el aprendizaje. Estos son sin lugar a dudas uno de los pilares más importantes en un camino de transformación personal. Podemos decir entonces que la curiosidad, por definición, también lo es.
La curiosidad como parte fundamental de un proceso de despertar de la conciencia nos permite ver todo con una actitud de apertura y humildad, con «mente de principiante». Por el contrario, lo que se presenta como dogmático, lo rígido y el constante juicio se convierten en general en el fin de este camino de investigación, exploración y aprendizaje. La muerte de la curiosidad.
Las cosas pueden ser de cierta manera en determinadas condiciones… y en otras situaciones también pueden ocurrir de manera diferente. Creer que algo es completamente irrefutable, invencible, imposible o inamovible, lo percibamos como positivo, como bueno o como negativo o malo le quita el aire debajo de las alas a cualquier posibilidad de ser transformados y de transformar nuestro entorno. Cuando fijamos nuestra visión de las cosas como única, perdemos la santa curiosidad a la que Einstein hace referencia, e ingresamos en un espacio de rigidez y estancamiento.
Frente a momentos complejos en nuestra vida, en esas situaciones en que la dificultad se hace presente, en la mayor parte de los casos solemos decir que para transitar este espacio requerimos virtudes como la paciencia, ecuanimidad y fortaleza. Sin lugar a duda son importantes. Pero pocas veces nos detenemos a observar qué tan accesible se encuentra para nosotros nuestra capacidad de ser curiosos. La curiosidad es un bálsamo, un antídoto frente a la rigidez y a esa falta aparente de espacio que nos genera la adversidad y la dificultad. Mantener la mente y el corazón abiertos y explorar, investigar y aprender nos eleva a otro plano en referencia a la complejidad. La curiosidad, en este caso, abre la puerta a la posibilidad. A la abundancia.
Frente a las circunstancias de tu vida, en especial frente a la adversidad e incertidumbre, puedes conectar con la curiosidad, y desde ese espacio preguntarte cosas como ¿Qué tuvo que ocurrir para encontrarme en este momento en esta situación? ¿Qué es lo que no estoy viendo o notando? ¿Cuál podría ser otro punto de vista? ¿Qué peso real tiene esta circunstancia en mi vida?
Sagrada curiosidad. Explorar, investigar y aprender en cada paso del camino…
Sozan