«Estoy tan orgulloso de las cosas que no hemos hecho como de las cosas que hemos hecho.»
Steve Jobs
Queremos ser positivos. Queremos agradar. Nos molesta el conflicto. Estamos en ocasiones distraídos. Nos abruma el temor o la inseguridad…
Algunas de las razones por las que solemos decir «sí».
Quizá estas dos letras encierran uno de los valores más preciados de nuestra existencia. Cuando decimos «sí», nos estamos entregando al mundo en nuestra disponibilidad, tiempo y esfuerzo. Elegir decir «no» es usualmente difícil, y conlleva mucha energía al momento de expresarlo, pero en su lugar ese «sí» encierra muy probablemente un caudal de esfuerzo aún mayor en el futuro. Es por eso que es tan valioso
Elige bien tus «sí». En cada «sí» inviertes una porción de tu ser.
La mayor diferencia se da en el «sí» como reacción, y el «sí» como respuesta. Cuando el «sí» es una reacción que no proviene de la pausa y la reflexión, o que surge de la inseguridad o desconexión, es muy común que tengamos que enfrentar luego las consecuencias de un compromiso más allá de nuestro real interés, disposición o capacidad. Cuando, por otro lado, decirlo deviene del tomar contacto real con sus consecuencias, tus capacidades e interés, el «sí» como respuesta (y no como reacción) transforma positivamente todo lo que toca. Comenzando por ti.
El «sí» es un recurso limitado, y cada vez que lo utilizas en ti o en los demás inviertes compromiso, tiempo y esfuerzo que tienes disponible… o que quizá no lo tienes. Como con el dinero, es posible endeudarse, en ocasiones utilizando más «sí» que los que realmente dispones. La consecuencia de esta deuda suele ser compleja y desgastante en energía y en relación. Por lo tanto, intenta no decir «sí» en el acto, como reacción, sin antes haber revisado tu saldo.
En ocasiones, al decir «no» estamos diciendo que «sí». Sí a respetar nuestro tiempo y el de los demás. “Sí” a poder afrontar los compromisos con energía y entusiasmo. “Sí” a cuidar el bienestar propio y de quienes nos rodean.
El «sí» es extremadamente valioso y limitado. Atesóralo y utilízalo con sabiduría y generosidad.
Sozan